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jueves, 18 de octubre de 2012

Una vez más: ¿Pareja? No gracias






Por si faltaran razones para amar mi soltería, resulta que desde hace más de un mes iniciamos con la planeación de un fin de semana en Acapulquito para reafirmar el color un poquito, ya que me andaba poniendo un poco descolorido.

Este fin de semana playero se planeó incluso antes del viaje de hace un mes a Aguascalientes-León-Guanajuato.


Buscamos un buen hotel por internet, lo reservemos, y lo pagamos desde hace ya como tres semanas.
El viaje se planeó originalmente con un par de amigos, uno de los cuales permanece, como yo, en plan soltero, y el otro mantiene una relación medio chistosa pero que finalmente puede considerarse como una relación "de pareja".

Hay miles de razones para amar la soltería, y otras tantas para amar estar "en una relación". Pero me cae que por más que le doy vueltas al asunto, no entiendo por uqé diablos la gente en general hace hasta lo imposible por mantener, a como de lugar, una relación de pareja. A costa de lo que sea, a veces hasta de su misma dignidad.

Total que todo marchaba según lo planeado, hasta que, UN DIA antes del viaje, nuestro amigo "el casado", cancela su participación debido a una pelea con su wey, quien lo amenazó con que si se iba al viaje diera por terminada la relación.  Vaya pinche chantaje.

¿Puede creerse?

He ahí uno de los sacrificios de las relaciones:  la pérdida de la libertad.
Yo como hombre soltero no tengo por que avisarle a nadie, ni mucho menos pedirle perdón a nadie de mis actos ni de los gustos que quiera darme.

No dependo de nadie, nadie me mantiene y no tengo que darle cuentas a nadie. ¿Puede pedirse más?
No em pasa por la cabeza la idea de tener que cancelar un viaje, una salida, una fiesta o cualquier otra diversión por que "mi wey se encabrona" o "mi wey no me dio permiso".
¿Pos que pasó? ¡Ya no somos unos pendejines de secundaria!

Y luego la gente se sorprende cuando les afirmo que amo mi soltería y me burlo de sus cursilerias de pareja o de su desesperación insana por buscar al hombre de su vida cual cenicientas desesperadas...

En fin, que el viaje se llevará a cabo con mi otro amigo soltera y no nos queda más que sorprendernos del precio que accede a pagar la gente con tal de sentirse, "casados"

ACAPULCO: ¡Allá vámos!

Y lo repito con convicción absoluta: AMO MI SOLTERÍA.