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miércoles, 24 de abril de 2013

Aventuras en el Istmo













                                           

Oaxaca. Uno de los Estados más emblemáticos y hermosos de la República Mexicana.

Juchitán. Una ciudad pequeña pero interesante enclavada en el istmo de Tehuantepec, vecina del a ciudad del mismo nombre y del importante puerto de Salina Cruz.

La tradición de las "Velas" oaxaqueñas, ancestrales celebraciones de carácter mágico y místico, se remonta incluso a la época prehispánica.

Pues nada, que al buen amigo Amurabi, conocido de antaño por la célebre comunidad de MSN denominada "Rockeros Gay", fue designado mayordomo para efectuar la tradicional ceremonia de la "vela" para 2012-2013. Por lo que solicitó mis servicios para mezclar en esta emotiva celebración, el pasado sábado 16 de Febrero de este año.















Ya en alguna ocasión había ido a mezclar a una fiesta a esta ciudad Oaxaqueña, en aquella ocasión para una fiesta de "techno". Por lo que ya conocía de antemano la amabilidad y sensibilidad de la gente oaxaqueña.
Pero aparte, me emocionó la posibilidad de conocer y manejar por la denominada "ventosa", región oaxaqueña conocida por la fuerza de sus vientos y que incluso posee varios parques "eólicos" para la producción de energía eléctrica.

Total que la noticia de la fiesta se hizo pública y tanto Memois (pokahontas) como Jay (DJ "baratita"), se ofrecieron a acompañarme en esta singular aventura.
Aunque tristemente, un día antes de la salida, el buen Memín se rajó, y únicamente me lancé con Jay a esta singular aventura al istmo oaxaqueño.













Al final opté por lanzarme en el coche en lugar de ir en autobús. La aventura se presentaba impresionante.
Salimos del DF el mismo sábado a las 6 AM para tomar la autopista a Puebla.
Desayunamos cafecito en el pueblo de Esperanza antes de subir las cumbres de Maltrata, donde enfrenté mis miedos de la infancia al toparnos con niebla para atravesar la Sierra Madre. 
Afortunadamente ya es una autopista de 4 carriles, diversos túneles e incluso iluminación de halógeno para minimizar en lo posible la presencia de niebla.

Bajando las cumbres, el primer retraso se debió a un accidente múltiple en el Puente del Río Metlac en Fortín de las Flores. 
Después de una hora de tráfico, nos encaminamos a "La Tinaja", lugar de donde parte la autopista a Coatzacoalcos.  Un tramo muy largo pero con la autopista ni se siente. Así que en pocas horas ya andábamos en Acayucan Veracruz ingresando a la carretera transístimica hacia nuestro destino final: Juchitán.
La carretera transístimca ya no es una autopista. Solo tiene dos carriles o a veces tres para rebasar cuando existe la posibilidad. Atraviesa la parte más angosta del país y une a los estados de Veracruz y Oaxaca. Atraviesa muchos pueblos intermedios, y además llovía debido a un "norte". Y para colmo, también la estaban arreglando en diversos tramos.

Después de un ratote de haber ingresado al estado de Oaxaca, por fin terminó la sierra y de repente tuvimos enfrente al hermoso Océano Pacífico.

Y ahí empezó el pedo. Nos perdimos en la carretera e inició nuestra odisea con "El Viento".

Enormes generadores de energía en forma de ventiladores, enmarcaron uno de los miedos más cabrones que he sentido en mi vida: El miedo a que el viento levantará el coche y prácticamente lo volteara o lo elevara por los aires. Me cae que Pachuca "la bella airosa" de queda pendeja con la fuerza que toma el viento en la zona de "La Ventosa".














Total, que con mil peripecias, por fin dimos con una carretera comunal que nos sacó a Juchitán ya bien entrada la noche.  Como pudimos encontramos la tienda de Amurabi, Rockspell, y me aventé un pequeño "Sound-check" ya en el lugar de la fiesta.
El viento estuvo soplando bien cabrón a lo largo de la noche.  Nos fuimos a instalar al hotel, un buen baño, un mini coyotito y ya nos regresamos al lugar donde se llevaría al cabo "La Vela".

Y con la sorpresa de que la fiesta iba a estar amenizada por una "Banda Oaxaqueña" que además, le imprimió un sello muy festivo y local a la celebración.

Chela de a montones para todos, batos muy guapos y una Banda Oaxaqueña que empezó a prender muy chidito al respetable.







Y debo decirlo, la gente prendió excelente cuando me tocó intervenir tras tornamesas. La verdad es que el público oaxaqueño, y en particular el público de Juchitán, siempre se ha portado muy amable conmigo por que la verdad es que les encanta la fiesta y el buen desmadre.

Me parece que la fiesta prendió mucho más cuando entró a escena la música tropical, todo aquello se convirtió en una gigantesca arena de baile. he he he he he. ¡Excelente!



















Total que entre rondas de Banda Oaxaqueña, y rondas de música mezclada a le estilo de los profesionales, la noche transcurrió de lo más prendida y alegre en esta hermosa Ciudad del istmo de Tehuantepec.

Otro break fue hecho empezando la madrugada, para efectuar el cambio de mayordomía. Una ceremonia obligatoria, donde es presentado el encargado de la pachanga para el año entrante, en este caso, 2014.  Ojalá nos veamos por allá para esas fechas.


Ya como a eso de las 4 AM, de plano el dueño del audio llegó acá medio mamerto y determinó que todo había terminado (Y yo que apenas arrancaba con mi famoso popurrí de Madonna 1983-2012), a eso de las 4 AM.

Así que no hubo más remedio que finalizar la parte de música bailable y terminar la fiesta a ritmo de Banda oaxaqueña.

Pero la verdad que la chinga en la carretera había estado mucho muy cabrona, por lo que delicadamente solicité a Jay que nos fuéramos al hotel a descansar ya casi rayando las 5 AM.




El resto del viaje fue descanso y disfrute. Al día siguiente, después de un merecido descanso y la compra de una botelllita de mezcal, nos lanzamos a mojarnos los piecitos a la playa "Salina del Marqués". Localizada a unos kilómetros del Puerto de Salina Cruz.

La playa muy hermosa, pero con la novedad de que la racha de viento continuaba y no dejaba pasar un rato agradable en la playa.  Al grado de que las olas casi no levantaban por estar contra la dirección del viento, y las ráfagas del mismo, levantaban verdaderas dunas de arena que en una ocasión terminaron por dejarme como polvorón.

A pesar de ello, unas chelitas no nos cayeron nada mal en tan distinguida playa.
El regreso a Juchitán, y una deliciosa cena de tlayudas en el Centro, finalizaron la excelente visita a la Ciudad.

















Y el regreso para el día lunes no puedo estar mejor. Ya conocíamos la carretera trans-ístmica, por lo que la recorrimos con más precaución y tranquilidad. Desayunamos en el pueblo de Matías Romero, y tomamos muy temprano la Autopista Coatzacoalcos- La Tinaja.  Compramos unos "toritos" en Córdoba.
Recordé mi infancia en el pueblo de Fortín de las Flores Veracruz, y comimos tranquilamente en la hermosa Ciudad de Orizaba.

Estábamos ingresando al DF más o menos a las 8:30 de la noche. Cansados pero a gusto.

¿Para cuando el próximo viaje?