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miércoles, 3 de junio de 2009

¡Cómo no te Voy a Querer!


La verdad es que fue un domingo redondo. Y ganaron los PUMAS.


“En la Universidad volví a nacer”.

Eso me dijo Oscar Radiohead, con lo cual estoy completamente de acuerdo.

La Universidad Nacional Autónoma de México es la máxima casa de estudios del país.

Es la mejor Universidad de Hispanoamérica y está rankeada entre las 100 mejores Universidades del mundo, por encima de todas las universidades de España, de Brasil e incluso de la Universidad de Moscú.

Es una Universidad pública, gratuita, autónoma y laica. Es un lujo para México.




El momento definitivo, el silbatazo final.


Una tertulia que se había estado posponiendo desde la semana pasada por diferentes circunstancias, se vino a concretizar este último domingo coincidiendo con la final entre los Pumas y el Pachuca. No se había planeado en lo absoluto.



Un combinadito entre música kitsch, el partido de los Pumas, un concierto de los PSB, chelas, tinto español y chileno y unos saludables kalimochos.







Desde los maravillosos años que pasé en el glorioso C.C.H. Azcapotzalco, hasta mi regreso a la Universidad como Periodista frustrado a la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales.

El sustento social y el desarrollo humano son la columna vertebral sobre la que descansa nuestra universidad. El hecho de que no cueste la engrandece y la enriquece.

La diversidad de ideas, pensamientos y corrientes filosóficas la hacen concretizar y fortalecer esa dialéctica que hace evolucionar las diversas corrientes políticas que alimentarán a futuras generaciones de mexicanos.














Por las razones arriba expuestas y por otras mil razones más, estaba yo al borde del llanto cuando el árbitro pitó el final del encuentro entre los Pumas y Pachuca. La gente en el estadio no lo podía creer, estaban desolados. Pero la pequeña porra de los pumas ahí adentro no cabía de contenta. En cuanto el partido terminó, varios jugadores se arrodillaron y no pudieron contener las de San Pedro.

Pocas veces me he puesto tan eufórico como este domingo al término del encuentro.

Por cincuenta razones habíamos estado posponiendo una reunioncita con Totopo e Irving que por fin se pudo llevar al cabo precisamente este domingo en casa de Totopo.

Sin haberlo planeado se llevó a cabo la reunión que fungió como soporte para presenciar el partido.

Con el fondo de Kylie Minogue, y el disco de Cabaret de Daniela Romo, degustando camarones, salchichas cocktail y botanas Tomando Kalimochos y chelas (bonita combinación). Al final el alcohol empezó a hacer efecto entre los invitados: Juantasma, Julio (después llegó Marco), Irving, el anfitrión y un servidor.








Ya bien entrada la noche y después de varias llamadas telefónicas me lancé al Ángel de la Independencia (lo que hace la euforia y la borrachera). Aquello ya era un caos y había cientos de vehículos con banderas y tocando claxons a diestra y siniestra.

Finalmente, estando ya a un costado de la columna de la Independencia (que es una victoria alada similar a la que se localiza en Berlín), le marqué a Oscar quien no tardó casi nada en llegar con su cuate con el que acudió al “Marra” el viernes pasado.

Y bueno, a partir de ahí platicar, ondear su bandera y pasarla bomba entre los miles de aficionados a los Pumas que abarrotaron Paseo de la Reforma, Río Tiber, Florencia y calles circunvecinas. Terminando el festejito cerca de las 2 A.M.









Y ya luego, la mañana del lunes sufriendo las consecuencias de la bonita noche que pasé el día anterior.
Pero eso no importó. Valió mucho la pena.

Cual va siendo mi sorpresa cuando le llamo a Totopo para saber como habían terminado en su casa, de que nuestro querido Juantasma hizo de las suyas solo de haberse puesto pedo.
Lo bueno es que el mala copa no estuvo presente.
Moraleja: Si no se saben controlar, ¡No chupen señores!

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